Marine Le Pen es hoy el emblema del Nacionalismo popular y social en el mundo, no obstante, el rol de liderazgo que le cabe hoy ha debido pasar por grandes decisiones y

rupturas que definen el sello de la organización que hoy dirige; de publico conocimiento es que las relaciones y los acuerdos políticos dentro del clan Le Pen han sido profundas y han marcado al Frente Nacional, construyendo un antes y un después en la línea política de la organización; las reivindicaciones al Mariscal Petain y el tono antisemita de su padre, Jean Marie Le Pen, el octogenario fundador y líder fueron el argumento final para que la estructura oficial del FN lo expulsara, escindiendo del movimiento a aquellos quienes sostienen que el nacionalismo francés constituye una cosmovision integral y que no debe acomodar su discurso según la conveniencia democrática.

El enemigo de mi enemigo es mi amigo

La presencia del islam  en Francia no ha pasado desapercibida, y esto porque el arabismo islamico no se contiene solo en los márgenes de la religión sino que se expresa como una visión totalitaria de la sociedad que permea todos sus aspectos desde la moral, hasta la vestimenta, un nuevo tipo de ciudadano francés que aunque ha nacido en Europa, constituye una identidad invasora que amenaza con hacer desaparecer al desarticulado y modernizado pueblo Francés, carente de identidad y sin mas dios que el placer, ante este escenario el nacionalismo galo opta por la reivindicación de la identidad nacional como argumento esperanzador, bandera de lucha que ha colisionado mas de una vez con un enemigo recurrente, el islam; durante las guerras coloniales del siglo XVIII, durante la independencia de Argelia en los 60s o contra el panarabismo de Nasser, también enemigo de Inglaterra e Israel, el escenario cambia pero el enemigo se repite y los aliados permanecen, ya que pese a que Inglaterra e Israel se presentan como entidades con soberanía propia, siempre coinciden con la concepción materialista del moderno Estado Francés, es así como el sionismo ha sido un factor presente y volátil, dentro de la política interna de Francia que se debate entre una mayoría liberalizada y entregada al régimen demoliberal que vive culturalmente impregnada del victimismo de la shoa y por otro lado la resistencia que encarna la identidad Nacional Francesa de Tradición Católica cuyo rechazo al sionismo surge desde la Meta política mas profunda y que tiene al Frente Nacional, como una de las pocas expresiones sociales vigentes y publicas determinada a convertirse en una alternativa viable frente al globalismo imperante.

La expulsión de Jean Marie Le Pen de su propio movimiento, la visita formal por parte de Louis Aliot, el segundo al mando del Frente Nacional, a Tel Aviv, donde afirmara que

“se puede ser de confesión israelita y del FN” y las quemantes declaraciones de Farid Smahi, ex miembro del Bureau del FN quien señalo que "El FN se encontraba financiado por Israel", constituyen quiebres relevantes que si bien se pueden interpretar como el mal necesario para la "venta democrática" de una candidatura nacionalista, representan al verdadero enemigo de lo nacional y popular; la pugna entre la rebeldía consciente y constructora de una identidad propia y el desviacionismo entreguista de derecha o de izquierda en donde se disuelven las fuerzas inmateriales de la Nación.

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