1-   

      1- No es el poder

Las elecciones no sirven si solo se traducen en la expresión de las mayorías y el superfluo marketing de los partidos políticos, las elecciones no se validan por si solas, deben ser validadas como instrumento del poder, no constituyen el poder mismo o una forma de poder, sino la forma en la que el poder se expresa y para ello se requiere que dicha herramienta posea legitimidad desde su génesis.

2-    

Sel2- Selección legitima

Si los votantes se conforman con elegir a su alcalde o a su concejal en base a su rasgos faciales o a su carisma, dicha comunidad no genera poder, por ende cualquiera podrá ser electo, una votación no se legitima por la cuantía de los votantes, sino, por la legitimidad de la selección, por el criterio y por la sabiduría de cada elector que plasma su selección en base a atributos claros y definidos que limitan las expectativas de los votantes.  3-   

 

3- Participacion

No se puede asociar la baja asistencia a las votaciones con la falta de participación, primero porque la participación social no se expresa solo en un voto cada 6 años y segundo porque existen personas que no poseen el interés de votar ya que no entienden los vericuetos y las incidencias de las votaciones por ende no lo valoran. En las elecciones deben votar aquellos que posean el mínimo interés/conocimiento de lo que se esta escogiendo.

 

4-  Candidatos

¿Qué es un buen alcalde?, ¿En base a que criterios se vota a un buen concejal? Las respuestas a estas preguntas generalmente se inspiran en ”frases cliches”….. un buen alcalde “es el que se preocupa de sus vecinos” un buen concejal es; “el que está en la calle con la comunidad” y otras frases que nunca expresaron mucho y que hoy siguen rondando, sin embargo, la función de los Alcaldes y los Concejales si bien se relaciona con la comunidad local se define por el marco normativo que entrega al primero la administración del Municipio y al segundo la fiscalización como una de sus principales actividades, ambas funciones se encuentran enmarcadas en diferentes leyes, que convierten la labor municipal en una labor especializada y que requiere no solo carisma o una cara bonita sino además destrezas jurídicas, administrativas y políticas, si no las tiene no debería ni siquiera ser candidato.

 

¿Cuantos Alcaldes de los recientemente electos conocerán el marco normativo que los limita? y ¿Cuantos otros serán simples marionetas en manos de los tecnócratas de cada partido político..............? ¿Cuantas situaciones se articularan por las ordenes de partido dada la nula o poca destreza del alcalde o concejal electo?. Una elección debiese obligar a los candidatos a presentar el marco formativo que poseen y a dar su opinión no solo en temas generales que incumben a su administración, sino conocer sus opiniones respecto de temas Nacionales que se expresan en la gestión municipal, ejemplo; píldora del día después, se debe entregar sin autorización de los padres o no se debe entregar nunca.

 

5-  Organizaciones territoriales

Que Sharp sea elegido da cuenta, exclusivamente, del éxito que puede obtener una organización de base territorial, no de un éxito ni de la validación de una mirada país, por ende este es solo el comienzo de la burguesía revolucionaria, un comienzo que en ningún caso se presenta auspicioso al proyectar la ansiedad del ahora nuevo alcalde y la presión del día a día en un municipio como Valparaíso; grande, endeudado e ineficaz. 

 

6-   Partidos políticos

Pese a que la derecha gano los principales hitos de estas elecciones y la izquierda descafeinada que representa la nueva mayoría no logró consolidar sus liderazgos locales, ambos sumados siguen siendo el poder determinante del poder municipal, por lo que no cabe cantar victoria sobre su derrota.

 

7-  Atrás el voto adelante la participación. 

        El voto solo sirve para escoger, sin embargo, no sirve por si solo para asegurar una buena gestión posterior, En un ambiente post elecciones lo que queda para la Nación vinculada con su entorno territorial es la de comprender y ejercer su participación como algo cotidiano y no secuestrado en una urna.

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